Escritas < Pinacotecus

Es así que ha habido de ir el pinacotecus por el camino, con paquidermo afán entre escurridizas visiones como ardillas abisales
hospedadas no en las cosas, sino en el espacio entre ellas y no siempre, o al menos eso le ha parecido al pinacotecus.
Son docenas, pero lento y encandilado el pinacotecus sólo las ve de vez en cuando, escapando siempre, divirtiéndose con él.
Hasta que un día de clima sin pronóstico y pronóstico sin clima una tropieza en su pie, aturdida retoma el brinco,
pero el pinacotecus la ha capturado y su destino es doloroso y fatal.
Es entonces cuando el juego deja de serlo, es entonces que comienza el drama.

(autor atónito)